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La maduración es un arte que dominamos a la perfección en Vergeer Holland. En nuestras propias cámaras de maduración en Bodegraven, Woerden y Reeuwijk, nuestro queso recibe el tiempo necesario para desarrollar su carácter.
Más de 8 millones de kilos de queso reposan sobre tablas de abeto escandinavo de 30 años, una tradición que garantiza sabor y estabilidad. En nuestras cámaras de maduración, la temperatura y la humedad constantes aseguran un proceso de maduración que refleja generaciones de maestría.
En Vergeer Holland creemos que el verdadero sabor necesita tiempo. En nuestras cámaras de maduración creamos un clima controlado en el que cada queso desarrolla lentamente su carácter completo. Giramos los quesos con cuidado en el momento adecuado, pero por lo demás dejamos que el tiempo haga su trabajo. Preferimos madurar quesos pesados, ya que maduran de manera más uniforme y ofrecen una experiencia de sabor rica. A partir de dos a cuatro semanas de edad comienzan su viaje, que a veces dura hasta un año y medio. Así es como se crea un queso con el auténtico carácter Vergeer.
La calidad no es una promesa, sino una práctica diaria. Nuestros quesos son degustados con esmero y regularidad, no solo por nuestros maestros queseros, sino también por compañeros de todos los niveles de la empresa. Porque en nuestra empresa, todos comparten la misma pasión: ofrecer un sabor que une generaciones.